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Mitos y verdades de los productos naturales y los nutricosméticos

El pasado 21 de marzo en la taberna El Granero de Elche tuvo lugar la segunda jornada de Ciencia con Tapas, bajo el tema de los mitos y verdades de los productos naturales y nutricosméticos. El innovador encuentro fue organizado por el Instituto de Biología Molecular y Celular (IBMC) de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche que propone divulgar la ciencia para informar y debatir con la sociedad ilicitana el progreso científico en temas de salud, tecnológicos y medio ambientales.

Para los escépticos y las escépticas que duden sobre la efectividad de un coloquio de esta naturaleza, cabe decir que no es locura mezclar ciencia y tapas. ¿Qué científico ha podido investigar, crear o teorizar con el estómago vacío? ¿Quién negaría el origen científico de la tapa? ¿Acaso no tuvo vocación científica el tabernero que decidió tapar las bebidas de sus clientes, para evitar las molestas visitas de moscas y otros incordios, mediante el uso de un platito (y rellenarlo con buena vianda como colofón al invento)? Qué mejor que acercar la ciencia al punto de reunión por excelencia, la taberna.

Para corroborar la teoría el Prof. Antonio Ferrer-Montiel, director del IBMC, presentó a los ponentes del debate: Dr. Vicente Micol Molina, investigador del IBMC, y Emilio Guillén Cerdá, gerente de Endemic Biotech. Y calificó la actividad divulgativa de “muy informal” ya que, “mientras compartimos unas cervezas y unas tapas vamos a hablar de temas que consideramos de interés para la sociedad reuniendo expertos en dicha temática, con un lenguaje muy llano, para explicar y resolver la temática del debate”.

¿Qué es un nutricosmético y cuál es su objetivo?

El Dr. Vicente Micol inició su intervención planteando qué son los nutricosméticos y aclarando que “son ingredientes naturales que se introducen en cápsulas, tabletas, sobres o cualquier otro formato de los existentes en el mercado teniendo por objetivo, mediante su ingestión oral, un efecto determinado, en este caso; en la belleza, la piel, la alimentación, las arrugas o la hidratación”.
Explicó que son productos nuevos que en el mercado europeo “comenzaron a ser una realidad entre 2008 y 2009”, puntualizando que en 2007 el mercado global de nutricosméticos ya generaba 1.500 millones de dólares, en 2012 2.500 millones, y que para 2014 se prevén 4.000 millones de facturación.

El objetivo, según Micol, es “ofrecer un producto de garantía, de calidad y contrastado científicamente” pero “al consumidor le suena a ciencia ficción, no sabe si el hecho de estar aprobado por una agencia garantiza su efecto”. Corroboró que se venden “nutricosméticos con mucho éxito en el mercado pero con poca base científica o dudosa” mientras que” hay otros productos que no tienen mucha prensa pero la base científica es mayor”.

Agencia Europea de Salud Alimentaria

Según Vicente Micol, la Agencia Europea de Salud Alimentaria (EFSA, sus siglas en inglés) trató de poner fin a esta situación mediante “la regulación del Artículo 13.1 de la normativa europea” para el correcto etiquetado de los nutricosméticos, permitiendo que “una empresa pueda publicitar un efecto determinado siempre y cuando esté basado en pruebas científicas fehacientes y, el consumidor medio, pueda entender con facilidad su efecto”.

Y especificó que “la EFSA, desde 2009, ha recibido más de 3.000 solicitudes de pruebas científicas que demuestren los efecto de estos nutricosméticos de los cuáles, solamente, se han aprobado 35”. Y remató que “los que no pasaron las pruebas, se siguen vendiendo pero en la etiqueta no se dice nada, aunque existe el peligro de que te lo retiren de la farmacia o la parafarmacia”.

 ¿Funcionan los nutricosméticos?

Por tanto, según las palabras de Micol, “el problema de demostrar que un nutricosmético es activo es realmente algo complejo y muy difícil porque, en primer lugar, un nutricosmético no va a tratar ninguna patología a diferencia de un medicamento, que realmente va a tener un efecto sobre la patología, un dolor o un tumor. El nutricosmético para combatir las arrugas tiene que luchar contra el tiempo”, por tanto, “debe demostrar un efecto sobre una población que no es patológica sino que es fisiológica”.

El profesor Ferrer-Montiel afirmó que serían necesarios “más de 5000 pacientes” para demostrar los efectos de un nutricosmético. “Los costes de desarrollo para un producto que va a estar en el mercado son enormes e inasumibles, incluso para las multinacionales.

Por lo tanto, si se quiere ir por esa vía se tienen que basar en posibles bases científicas, artículos o estudios epidemiológicos basados en poblaciones específicas que llevan muchos años tomando un determinado producto”. Y coincidió con su colega en que “un nutricosmético no es un medicamento, por tanto, no tiene que combatir una enfermedad. Combate algo que fisiológicamente es normal”.

 ¿Cómo demuestran los fabricantes sus efectos?

Micol afirma que el proceso de solicitud a la EFSA para demostrar los efectos de un nutricosmético “requiere de una importante inversión” y aclaró que “un dossier” que cumpla los requisitos necesarios para ser aprobado puede costar “hasta 600.000 euros”, puntualizando que “para las multinacionales es posible, no tanto para las PYMES” y criticó la estrategia que están ejerciendo las grandes corporaciones productoras de nutricosméticos que realizan “campañas de publicidad sin ciencia y crean patentes para que la competencia no pueda copiar sus avances”.

Ferrer-Montiel explicó que “la ventaja de los dermocosméticos sobre los nutricosméticos es que son más fáciles de demostrar sus efectos porque asumen que no tiene distribución sistémica. Contrariamente de los nutricosméticos que van a nuestra sangre y tejidos, el dermocosmético se aplica cutáneamente, siendo mucho más fácil de demostrar su actividad. Con unos ensayos de pocos voluntarios (40 o 50), mediante las técnicas dermatológicas pertinentes.

Por tanto, las multinacionales y grupos que quieren entrar tienen que buscar las estrategias que, cumpliendo los requisitos legales establecidos, puedan llegar a concluir o al menos publicitar que tiene un determinado efecto sobre un proceso fisiológico”. Y concluyó que “ha habido un punto de inflexión” desde la creación de la normativa de la EFSA. “Antes era un caos, cada uno decía y engañaba como quería y ahora hay unas normas que evolucionan muy lentamente, para priorizar la ciencia antes que el marketing”.

La ética ante todo

Emilio Guillén, gerente de EndemicBiotech, prosiguió argumentando que “no todo vale” en la actividad empresarial responsable. “La ética, la responsabilidad social (respeto a las personas y al medioambiente) y el rigor son básicos. Por qué y para qué: La misión y los valores, todo esto muy pocas veces se tiene en cuenta en la actividad empresarial”. Invitó a la reflexión y dijo que “vivimos en una zona singular donde la flora autóctona y endémica es exclusiva a nivel mundial y nos permite tener una serie de principios activos beneficiosos y, gracias al soporte del IBMC y sus investigadores, podemos desarrollarlos.

En nuestro caso (EndemicBiotech), seguimos con el cultivo. Muchas veces partiendo de cero porque no ha habido experiencia previa”, añadiendo que “la transformación es muy importante, no todos los medios de extracción valen, porque si es agresivo se puede destruir el principio activo y también hay que ser respetuoso con el medio ambiente”. Y recalcó la importancia de los productos de alto valor añadido, “productos que van a aportar ese plus de conocimiento en contra de la petroquímica”. Finalizando que “para Europa es básico la no dependencia del petróleo”.

Ronda de preguntas de los asistentes

Posteriormente se pasó a la ronda de preguntas de los asistentes. La primera fue dirigida a Emilio Guillén acerca del cuestionamiento a la petroquímica y replicó aludiendo que “España no es productor de petróleo, no está entre nuestros recursos naturales. Hay un reto de pasar de una industria extractiva, a la larga no sostenible, hacer una reinversión y entrar en una industria que ayude a reinventar el territorio. Nos permitiría no depender de terceros. Hay que volver a los orígenes y a lo natural”.

Afirmando que, en relación a los nutricosméticos, “el cuerpo, genéticamente, está preparado para asumir una serie de sustancias que están en el entorno”. El director del IBMC añadió que “determinadas aplicaciones necesitan síntesis química y otras, como los nutricosméticos, no lo necesitan porque se basan en los extractos enriquecidos más que en el producto activo. Puntualizando que “las fuentes verdes son absolutamente ricas en estos principios activos”.

Guillén fue preguntado por la actividad de EndemicBiotech y respondió que la misión de la empresa consiste en “ofrecer una alternativa a la petroquímica mediante plantas autóctonas, como la jara de la familia de las cistáceas. Tenemos la patente y somos expertos a nivel mundial en esta familia. Su área de distribución es ibérica. La actividad que hemos descubierto es antitumoral, antiinflamatoria, antioxidante, cicatrizante y efectos de protección ultravioleta”. Continuó remarcando que “un mismo extracto tiene una actividad y una funcionalidad muy grande.

Estamos desarrollando nutricosméticos donde la idea es que ejerzan una función antioxidante y curativa, acompañado con unas herramientas de autoevaluación”. Afirmando que se trata de “cosmética natural y certificada”. Y, además, Endemic Biotech también produce “una gama de productos de higiene y limpieza, siendo la primera empresa española con la certificación ecológica europea (ECOLABEL), elaborando productos con materias primas de origen natural” y reconoció que “cuando empezamos en esto era muy difícil encontrar estas materias primas” pero “nos propusimos crearlas”.

Productos de Alto Valor Añadido

Preguntado por el precio más elevado de los productos naturales, Guillén, se remitió al concepto de los productos de Alto Valor Añadido. Poniendo como ejemplo la gama Ecotech de limpieza e higiene; productos ecológicos etiquetados en los que su rendimiento es mucho mayor que los convencionales. Como están formulados a base de concentrados, esto posibilita que una pequeña dosis del producto sea más eficaz comparativamente. Por tanto, duran más y, a medio plazo, el usuario acaba ahorrando cuando compra productos de Alto Valor Añadido.

El gerente de Endemic Biotech también justificó la diferencia de precio entre productos convencionales y ecológicos remitiéndose a los costes de producción, “para conseguir productos, en este caso de limpieza e higiénicos, que respeten a las personas y al medio ambiente es necesario invertir más en la búsqueda y producción de materias primas apropiadas. Ingredientes finales que no se encuentran en productos de marcas blancas vendidos en grandes superficies”.

Emilio Guillén concluyó su intervención explicando el comercio justo por el que aboga su empresa: “Nuestra actividad empresarial apoya la correcta trazabilidad para que; desde la investigación, cultivo, transformación y creación de productos de alto valor añadido, generen riqueza y empleo en el territorio. Si no hay retorno de la inversión al territorio no es sostenible el proyecto”.

La próxima convocatoria de ‘Ciencia con Tapas’, organizada por la Universidad Miguel Hernández, se centrará en el cáncer y la biomedicina, aunque todavía no hay fecha definida. Esperamos que tengan la oportunidad de asistir y que su sed e interés por los asuntos científicos queden satisfechos gracias a los expertos ponentes y a las cañas con tapa que serán servidas.

 

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